Antes de
cada recarga, se testea el cartucho con cabezal para comprobar su correcto
funcionamiento. Luego de la carga se comprueba su impresión. Si la misma no
es correcta, no se realiza la carga. Las recargas se realizan por medios
mecánicos, no por jeringas!,
pues estas pueden pinchar el pulmón del cartucho e inutilizarlo, y se
evita además que el tanque
quede con
aire adentro (burbuja), provocando el
posterior derrame de
la tinta en la impresora.